martes 3 de noviembre de 2009

El campo parado

El malestar, digamos, que afecta a la economía ha vuelto a demostrar lo absurdamente panfletarios que pueden llegar a ser nuestros dirigentes. Se ha hablado, mismamente, de refundar el capitalismo, como si eso fuera posible. Y se ha hablado, también, de crear un nuevo orden económico mundial, como si estuvieran refiriéndose a los miles de millones de personas que llevan padeciendo una cruel y gravísima crisis desde que el hombre es hombre. Esta forma de gobernar a golpe de actualidad no puede más que conducir al fracaso más estrepitoso. El capitalismo seguirá los cauces que siempre ha tomado, por lo que medio planeta se mantendrá al margen de cualquier tipo de bonanza económica que lleve aparejado comer dos veces al día. Así las cosas, la crisis también ha traído a la provincia de Huelva viejas cuestiones que parecían olvidadas por el peso de la maquinaria capitalista. Algunos sindicalistas y políticos andan estos días preguntándose de quién es el campo, en una suerte de viaje al pasado que no parece que vaya a solucionar mucho los gravísimos problemas de desempleo que padecemos los onubenses. Entienden los sindicatos que la campaña de la fresa debe ser un aliviadero por el que se cuelen muchos parados españoles para poder trabajar. Pero parece que entienden mal. Por dos razones, en principio de peso. Primero: los trabajadores locales no quieren. Segundo:los empresarios no quieren. Ante este panorama desolador, asegura el secretario general del PSOE de Huelva que todavía es pronto para que haya cambiado «la mentalidad». Es decir, que el español no trabaja en el campo porque no quiere ser un rumano. En los años 60 éramos polacos, pero hoy somos suecos. Un respeto. Convendría, con todo, que abandonásemos los debates ridículos y pasásemos a la acción. Los oscuros tiempos que vivimos así lo requieren. Si en el campo hay trabajo y acumulamos 47.000 parados, habrá que arbitrar los mecanismos para conjugar es lleno y ese vacío. Por muy europeos que nos creamos.

Publicado en El Mundo-Huelva Noticias el 3 de noviembre de 2009.

miércoles 28 de octubre de 2009

La mirada de Campos Reina

Ha muerto el novelista cordobés Juan Campos Reina, a los 63 años. Le conocí en Málaga a raíz de un perfil que le hice en la sección La tribu ilustrada, que yo compartía con el gran Cristóbal G. Montilla en El Mundo de Málaga y en la que sacábamos a escritores, pintores, poetas y otras gentes de mal vivir. Aquella mañana de junio de 2007 fui a su casa de El Limonar con el fotógrafo Jesús Domínguez, quien lo inmortalizó de esta guisa, en plena postura de yoga. Reproduzco aquí aquel artículo.


Te enseño a mirar

La Córdoba que sesea, abierta al campo, hundida en la tierra, arraigada al sol como un olivo milenario, se asoma en Juan Campos Reina (Puente Genil, 1946), quien a su vez se asoma como en un juego sin fin a lugares y culturas lejanas que nada -o mucho- tienen que ver con su pedazo de lugar en el mundo, desde el que escucha cómo le hablan los árboles o recuerda el olor a vainilla de su padre, que repartía besos como dulces. «Mi padre olía a vainilla y yo me dormía cada noche atrapado por el ruido monótono de la piedra de un molino de aceite». La realidad mágica, lejos de estar en el Caribe, se descubre a la vuelta de la esquina, como una parte misma de la vida, tan increíble, tan extraña.Juan Campos Reina despertó sentidos y atrapó emociones en la vastedad inabarcable de la campiña sur cordobesa, en el mismo centro geográfico de la Andalucía tan presente en sus novelas.Allí, en una casa «muy andaluza» con molino, fue forjándose una sensibilidad inquieta, heterodoxa, que le ha llevado a buscar y buscar hasta encontrar para seguir luego buscando y buscando.Queda dicho que el ruido del empiedro era como un mecanismo que le sumía en las profundidades de la noche. Y también queda dicho que su padre olía a vainilla. «Tenía una pequeña fábrica de chocolate en el pueblo. ¡Imagínate lo que eso era para un niño!». Aquella casa de aceite y chocolate escondía también, medio arrumbados, cientos de libros, la mayoría del siglo XIX. «De allí rescaté mi primera biblioteca y, antes de leer La Odisea, yo había leído el Telémaco de Fénelon». Más tarde, novelista conocido, el poeta Pere Gimferrer le dijo que su grafía de los nombres griegos no era española, sino francesa. «¡Claro, si empecé con Félenon...!».Un inicio raro, como extraño es Campos Reina, siempre heterodoxo.La literatura le llega de una forma casi natural. En su familia contaba en nómina con un historiador y un poeta famoso, Manuel Reina, que fue junto a Salvador Rueda precursor del Modernismo.El sonoro Rubén los tenía por maestros y con ellos se carteaba.«Puede ser que ése sea el germen, o tal vez otro, no lo sé; el caso es que desde la adolescencia yo siempre quise ser escritor, novelista concretamente». Después de tantos años, reconoce que la literatura, si algo le ha enseñado, es a mirar, una acción que parece fácil pero que entraña una dificultad desconocida.«Lo importante es mirar, pasear la mirada, y eso te exige un aprendizaje». Así, mirando, fue construyendo su particular mundo literario, reconocido con el Premio Andalucía de la Crítica y dominado por la saga de los Maruján, que recorre en cinco de sus libros todo el siglo XX para asomarse al XXI en una especie de Divina Comedia al modo Campos Reina. «Hoy por hoy, la saga está acabada, pero nunca se sabe qué nos deparará la vida», dice mientras recuerda sus años de guitarrista en el conjunto -extraño, también- Los Trovadores, en los años de estudiante de Derecho en al Universidad de Sevilla. Allí, y antes en los campos de Puente Genil, comenzó a aprender a mirar, junto al viejo profesor republicano Manuel Giménez Fernández, a quien el franquismo vigilaba de cerca pero permitía dar clases.De Andalucía -«yo escribo siempre para un entorno y mi entorno esencial es Andalucía»- va Campos Reina al Japón con una naturalidad pasmosa. A esa cultura milenaria dedica apasionadamente desde hace años sus desvelos. Pero, de nuevo, a su manera. El Japón que le interesa dejó de existir en 1600 y era aquel que relacionaba a los monjes con los soldados, a la espada con la cultura. De él surge el teatro Noh. «Es un mundo bellísimo, que nos golpea a los escritores», dice mientras ensaya la postura del Loto, que lo eleva de la tierra que le enseñó a mirar.

Publicado en El Mundo de Málaga el 1 de julio de 2007.

martes 27 de octubre de 2009

Antichiste

Lepe se ha ido quitando de encima el sambenito de pueblo chistoso y brutote que le endilgó casi sin quererlo el gran Manuel Summers a base de trabajo e ideas originales. Es difícil encontrar un municipio de la provincia que haya evolucionado tanto. Lepe, ahí donde lo ven, no es ni más ni menos que un vivo ejemplo la Europa moderna. En él conviven ciudadanos de más de 60 nacionalidades distintas, en su mayoría rumanos, marroquíes y ecuatorianos, que han acudido a la llamada de unos campos agrícolas que han tenido buena parte de la culpa del despegue lepero. Quiere decirse que Lepe es hoy una cosa muy seria, el antichiste, la prueba evidente del progreso bien llevado. Es obvio que el gran salto lepero no es responsabilidad exclusiva de su actual alcalde, Manuel Andrés González. Pero su gestión, sin duda, ha contribuido a que la situación sea hoy la que es. Su última jugada, sin ir más lejos, ha evidenciado el buen hacer del regidor. La venta del San Roque a un grupo de inversores ingleses vinculados al Chelsea pone de relieve que a los leperos se les ha quedado pequeño su pueblo. Manuel Andrés se fue el otro día a Sevilla a decir ante sus colegas del PP lo orgulloso que estaba por poder competir de nuevo electoralmente por la Alcaldía de Lepe. Habló metafóricamente de las potencialidades de su pueblo: ya incluso nieva todos los inviernos, lo cual es la leche y depara a Lepe aperturas de telediarios y fotos en los periódicos, que siguen buscando el chiste y al señor que mete la vaca en la nevera para tener leche fría y se encuentran el progreso y la originalidad a cuenta de un tópico al que los leperos han conseguido darle la vuelta. Es decir, que una vez puesto en el mapa de la España profunda, Lepe se ha reinventado, dando una lección de cómo usar correctamente el trampolín que le proporciona la fama, venga ésta de donde venga. Manuel Andrés tiene cara de lo que es: un lepero orgulloso de serlo. En su pueblo los hay a manojitos. Y entre todos han logrado convertir a Lepe en una cosa muy seria. El antichiste.

Publicado en El Mundo-Huelva Noticias el 27 de octubre de 2007.

martes 20 de octubre de 2009

Nitratos

El director de la Estación Biológica de Doñana, Fernando Hiraldo, ha venido a plantear el viejo asunto de la convivencia del hombre y la naturaleza, esa necesaria simbiosis que ha de darse entre el desarrollo y el entorno. Hiraldo alertó, para celebrar el 40 aniversario de la declaración de Doñana como Parque Nacional, de que este espacio único ya no soporta más contaminación de nitratos. Dicho así, los nitratos parecen agentes externos y puntuales, elementos dañinos que caen del cielo. Por el contrario, su fuente mana directamente de las actividades agrícolas y ganaderas de la comarca, poblada de personas que tienen que hacer cosas para su propia subsistencia, lo que, a su vez, provoca un daño en el entorno en el que habitan. Hiraldo, un tipo bastante serio, celebró la efeméride tal y como le dictaba su conciencia de científico. E hizo bien. El problema radica en buscar soluciones que logren aunar la conservación del Coto con el normal desarrollo de la zona. Es decir, un imposible, al menos en la conciencia colectiva de muchos de los habitantes del entorno, quienes, lamentablemente, no ven a Doñana como una parte indispensable de su futuro, sino como un freno a su desarrollo. Para terminar con esta situación, habría que comenzar, mismamente, por erradicar ciertos comportamientos que caen directamente en la doble moral. O sea, el ecologismo de conveniencia. Muchos de los que tienen la responsabilidad de gobernarnos creen tremendamente dañina para Doñana la autovía Huelva-Cádiz. «Sería su fin», aseguran. No ponen los mismos reparos al oleoducto que recorrerá el subsuelo del entorno y que duplicará el tráfico de petroleros frente a la costa del Coto, con el lógico incremento del riesgo de vertidos. «Se hará con garantías», dicen. ¿No puede hacerse la Huelva-Cádiz en los mismos términos de sostenibilidad? Al parecer, no se puede. No porque sea imposible técnicamente, sino porque es una infraestructura que reclama la oposición. Doñana queda convertida, así, en una mera excusa para desgastar al rival. Nada podrá salvarla de la quema. Ni siquiera el fin de los nitratos.

Publicado en El Mundo-Huelva Noticias el 20 de octubre de 2009.

martes 13 de octubre de 2009

Buitres

No están los tiempos para ver a buitres acechantes sobre oficinas municipales. El domingo vino la crisis a enseñarse y a descansar sobre el edificio de la Gerencia de Urbanismo, que ya es puntería la del animalito, por aquello de la espectacular reducción de los ingresos municipales vinculados a la actividad urbanística. Las penurias que arrastra Occidente desde hace un par de años –las del otro mundo son eternas– han convertido a los Ayuntamientos en alimento para carroñeros. La razón es evidente: lo único que queda por hacer es roer los restos que van quedando. El gravísimo problema de la financiación municipal va a comenzar en breve –en algunos lugares ya ha comenzado– a crear serios problemas a los ciudadanos. Se repite mucho, pero no por ello deja de ser verdad: las administraciones locales son las que más están sufriendo el cáncer del sistema, hasta tal punto que no existe hoy día un Ayuntamiento que no ande asfixiado, sin acabar de respirar el oxígeno que proporcionan unos brotes verdes que no terminan de crecer. O sea, que diremos una obviedad: El Ayuntamiento de Huelva tiene problemas. Como la inmensa mayoría de los que hay en España. Para no politizar el asunto, convendría traer aquí un ejemplo amigo y afecto al Gobierno. Mismamente el del Ayuntamiento de Sevilla. Su alcalde, el socialista Alfredo Sánchez Monteseirín, compareció pomposamente a finales de septiembre para anunciar a quien quisiera escucharle «un recorte de los servicios públicos» que presta el Consistorio. La razón es clara: las arcas públicas se han quedado sin dinero. El tema parece un asunto de políticos, una suerte que queja envuelta por la dialéctica vacía a la que nos tienen acostumbrados nuestros representantes públicos. Pero no lo es. La gravedad del problema es muy superior a la que parece aparentar. Los buitres de la crisis acechan, sobre todo, a los Ayuntamientos. El que se hermoseó por el centro de Huelva vino a posarse sobre el Ave Fénix. A muchos, ciertamente, ya sólo les queda resurgir de sus cenizas.

Publicado en el Mundo-Huelva Noticias el 13 de octubre de 2009.

martes 6 de octubre de 2009

A-83

La nueva autovía que surgirá tras el desdoble de la N-435 ya tiene nombre: A-83. Se trata de un paso importante. Yo diría que fundamental, porque cuando las cosas se pueden nominar, ya existen, están, sufren y padecen. Recuerden lo que ocurría en Macondo, donde «el mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo». En esta provincia llevamos varios lustros señalando con el dedo al desdoble, esa entelequia que es probable que puedan ver nuestros nietos, y ahora por fin podemos llamarlo por su nombre: A-83. La cosa avanza. Al menos nominalmente, porque el problema real radica en la escasa atención que el Gobierno está prestando a esta infraestructura tan demandada por el PSOE cuando se encontraba en la feroz oposición, que es donde está hoy el PP. Aunque ya se llame A-83, el nombre no podrá hacerse carne con los 100.000 euros escasos que la Administración central ha dedicado a tal infraestructura en los Presupuestos Generales del Estado para 2010. Entenderán ustedes que con ese dinero se podrá llenar todo el trazado actual con carteles del tipo «estamos pensando la futura A-83; disculpen el retraso y nuestra verborrea electoral». Pero poco más. El PSOE de Huelva, que dio precipitadamente por conseguido el desdoble el mismo día en que ganó Zapatero las elecciones en marzo de 2004, va a protestar a su manera. No tiene más remedio, al menos ante su parroquia onubense, que ha visto/oído/leído mucho sobre esta cuestión y es experta en carreteras y desdobles. Lo hará con una enmienda para intentar que las obras puedan dar comienzo antes de que concluya 2009. «Ojalá», dijo el otro día el diputado nacional Javier Barrero. Como somos esclavos de lo que decimos, habrá que poner especial atención a la interjección empleada por el otrora líder de los socialistas onubenses. El proyecto de desdoble de la N-435 ha quedado reducido a un nombre en el aire y a un ojalá en boca de uno de sus demandantes históricos. Ante semejante despliegue de intenciones, mejor será que lo sigamos señalando con el dedo.

Publicado en El Mundo-Huelva Noticias el 6 de octubre de 2009.

martes 29 de septiembre de 2009

El clima sensato

Desde que los telediarios llevan en lugares destacados hechos tan insólitos y sorprendentes como que llueva en otoño, nieve en invierno y haga calor en verano, suelo confiar bastante poco en la información meteorológica y sus derivados. En sus derivados –o en su matriz mismamente– habrá que incluir el asunto del cambio climático. Me he convertido en un ignorante total a fuerza de oír a castastrofistas y negacionistas. Quiere decirse que me parece que cada cual trata de vender su burra de la mejor manera que entiende y sabe. Las voces equilibradas, el justo medio que pedían los ilustrados, son rarezas que apenas se encuentran en una debate demasiado polarizado y radicalizado. Suelo fiarme, por ejemplo, de Manuel Toharia, un científico sensato en cuyo libro El clima viene a afirmar que el cambio climático es una constante en la historia de la Tierra y que todas las abuelas del mundo de todas las generaciones han dicho alguna vez que el tiempo está loco. El problema radica en averiguar cómo la industria humana afecta a que esa constante se esté acelerando. En la conferencia que sobre este tema se acaba de clausurar en Punta Umbría hemos escuchado a varias voces sentadas, entre ellas las de Juan Pérez Mercader, un tipo con fobia a los radicalismos. Como la cosa iba de cómo se puede ayudar a frenar el asunto desde esfera local, el astrobiólogo y ex presidente de la junta rectora de Doñana, ha tirado de actualidad y terruño para advertir de que se debe meditar mucho la construcción del oleoducto. Es decir, la vieja historia de compaginar desarrollismo y conservación. Esta infraestructura tan defendida por el PSOE –desde este verano, menos– aumentaría el riesgo de vertidos de petróleo. Por una sencilla razón, matemática: crecería el tráfico de petroleros frente a nuestras verdes y protegidas costas. ¿Por qué esta obra es menos peligrosa que una carretera que nos una con Cádiz? El asunto tiene su intriga, como el del cambio climático, pero al menos ya se alzan voces sensatas pidiendo mesura. Que falta hacía.

Publicado en El Mundo-Huelva Noticias el 29 de septiembre de 2009.

martes 22 de septiembre de 2009

Defensa de la candidata

Dicen en política no existen las coincidencias, aunque algunos se empeñen en hacer creer que sí, que existen, y que no pasa nada por que existan. Que cada cual juzgue como le plazca. Petronila Guerrero, presidenta de la Diputación, acaba de poner en marcha con gran vocerío una campaña en defensa de Huelva, un rincón andaluz muy necesitado de actos de promoción por todo el país en los que se hable del jamón, las gambas, el Descubrimiento, y en los que se empleen palabras nunca antes usadas como «provincia moderna, dinámica y emprendedora», unos términos que, como todo el mundo sabe, están henchidos de significado y describen a la perfección nuestra realidad social. A los pocos días de la puesta en escena triunfal de la referida y necesaria campaña, el que sigue siendo jefe de la cosa, Javier Barrero, anuncia a la par que lo hace Pedro Rodríguez sobre sí mismo que Petronila Guerrero sería una magnífica candidata para la Alcaldía de la capital y que, de aceptar, el PSOE onubense lo entendería como un lujo. Una coincidencia. De acuerdo. Con todo, cabría preguntarse, habida cuenta de estos hechos, a quién pretende promocionar la campaña que ha puesto en marcha la Diputación, si a una provincia desvalida y maltratada o a una candidata que ha de enfrentarse a la bestia negra del socialismo onubense, aquél que ha podido con varios candidatos que contaron a su vez con varias administraciones a su servicio para gritar los consabidos puedo-prometer-y-prometo. Porque, no se engañen, eso es precisamente lo que está ocurriendo. Un hecho que no por viejo ha de dejar de alarmarnos. El uso de las instituciones como ariete contra el rival de turno, como promoción personal o como instrumento de partido –las tres cosas por separado o las tres a la vez, que tanto da– nunca fueron una mera coincidencia, sino una estrategia tan consolidada que para muchos ya se ha convertido en algo natural, propio de una labor política a la que ni cien campañas de defensa podrán ya devolver la honradez perdida en vaya usted a saber qué oscuro pozo.

Publicado en El Mundo-Huelva Noticias el 22 de septiembre de 2009.

martes 7 de julio de 2009

Bucle

La canción triste de la N-435 habría que comenzarla a entonar a los sones de un extraño réquiem que nos recuerde que esta vía maldita es una de las más peligrosas de Andalucía. Lo era antes, cuando gobernaba el PP en Madrid; lo es ahora, cuando lo hace el PSOE; y lo seguirá siendo cuando en 2011 se decida a quién le toca en este monótono carrusel en el que los caballos son siempre los mismos. Quiere decirse que el evidente riesgo de esta carretera tan acostumbrada a las banderías políticas seguirá al margen de las demandas de desdoble y los anuncios de proyectos, licitaciones y otros fuegos de artificio. El PP, cuando Aznar, no entendió
–lamentablemente– el asunto, así que el PSOE lo reclamó con fuerza en cada Ayuntamiento, en cada semáforo, tras cada accidente, en todas las ruedas de prensa. Hace cinco años y casi cuatro meses que se cambiaron las tornas, por lo que es ahora el PP el que exige la nueva autovía en cada Ayuntamiento, en cada semáforo, tras cada accidente, en todas las ruedas de prensa. En marzo de 2004 el PSOE de Huelva dio ufanamente por «conseguido» el desdoble, pero la realidad es que han pasado cinco años y casi cuatro meses de aquel «logro» y la vía maldita sigue dejando su trágico reguero de muertes: ocho en lo que llevamos de 2009 y diez en 2008. La pregunta no es si el Gobierno de Zapatero ha apostado firmemente por el desdoble –ya que la respuesta es obviamente negativa–, sino si alguna vez lo hará, porque en estos cinco años y casi cuatro meses lo único palpable ha sido la adjudicación del proyecto de trazado de las variantes de Beas y Trigueros, 16 kilómetros en total. Es decir, que todavía pasará un año para que se culmine la redacción de tal proyecto y se apruebe. Un destacado dirigente del PSOE de Huelva, harto por que le preguntaran por el comienzo de las obras, quiso dejar claro este follón temporal: «Aquí y en Canadá la construcción de una autovía dura 10 años». Ya hemos superado el lustro. A principios de 2011 habrá elecciones generales. A este paso, puede haber alternancia sin que se haya construido un sólo kilómetro de autovía. El bucle sin fin.

Publicado en El Mundo-Huelva Noticias el 7 de julio de 2009.

martes 30 de junio de 2009

Defensa

La defensa que algunas instituciones públicas y entidades agrícolas de la provincia han emprendido contra los ataques que recibe Huelva desde el exterior se ha venido centrando casi exclusivamente en la campaña fresera o similares, que es, a lo que se ve, por donde más acechan nuestros enemigos. Un reportaje en una televisión francesa en el que se nos tildaba poco menos que de explotadores y contaminadores incorregibles fue tomado rápidamente como un casus belli por nuestros próceres, que se reunieron no sé cuántas veces y redactaron innúmeros comunicados de protesta y cartas sin fin. No seré yo quien niegue la utilidad de tales acciones, pero estos días he echado mucho de menos a estos defensores a ultranza de nuestros intereses. Es probable que yo sea un demagogo, un enemigo de Huelva o ambas cosas a la vez, pero no acabo de entender del todo la capacidad de unión y reacción que provoca un reportaje televisivo y la inactividad que parece causar el hecho dramático de que haya seres humanos literalmente muriéndose de hambre en algunos de nuestros campos. Es decir, que es extraño que no tenga la consideración de «defender a Huelva» el hecho de movilizarnos –al mismo nivel, al menos, que tras el susodicho reportaje– para que situaciones tan penosas y dramáticas como la que hizo pública Cáritas el pasado viernes no vuelvan a producirse. En un campamento de Lepe, 24 inmigrantes malíes hacía tiempo que habían perdido su condición de seres humanos tras llevar varios días sin comer. La pregunta es clara. Dura, si se quiere: ¿Por qué ofende un reportaje televisivo y no lo hace un drama humano tan evidente como éste? ¿Por qué duele un dudoso trabajo periodístico y no lo hace la tragedia que tenemos a tan sólo varios kilómetros? El drama de los asentamientos ilegales es, guste o no, parte de nuestra provincia. Los ha habido en el pasado y seguirán existiendo en el futuro. Mirar para otro lado no es velar por nuestros intereses, sino atacarlos. Una buena defensa debería empezar por lo básico.

Publicado en El Mundo-Huelva el 30 de junio de 2009.